sábado, 3 de julio de 2010

Las identidades

El término "identidad" se asocia generalmente a la noción de permanencia, de puntos de referencia fijos que posibilitan la unidad y la cohesión del individuo y de los grupos. Sin embargo, dicha inmutabilidad es cuestionable, puesto que lejos de ser una construcción rigida e inalterable, la identidad es un proceso en el cual lo particular y lo colectivo se transforman a través del tiempo y del espacio. Dicha dinámica es imposible sin la mediación de lo simbólico y lo cultural, que como un andamiaje, sostienen la estructura de la representación, la tradición, la memoria colectiva, las normas sociales y las leyes.
De igual manera podemos agregar que no existe una identidad única; que las identidades se descentran, se borran, se resignifican o se reconstruyen, condicionadas por las acciones colectivas y las relaciones de poder. Por tanto, las identidades no son todas iguales (aún aquellas que consideramos estáticas y ancestrales).
En efecto, la identidad ha sido un constructo subjetivo que ha sido elaborado por medio del loqus enunciativo del discurso, tomando como referente la imaginación, el signo, la nominación, el sincretismo y la territorialización; pero también la exclusión, la estigmatización, la marginalidad y la deshumanización.
Lo que nos lleva a concluir que la humanidad ha sido proclive a negar la otredad, deshechando o invisibilizando a todo aquel que sobre o no se ajuste a las estructuras mentales, sociales y económicas de cada época.